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Tarjeta YOU

4.9
Valoración Credexia
Valoración realizada por Credexia
TAE 26.82% / TIN 24,00% / Importe: 500€ - 5.000€
Ventajas
  • Sin comisiones anuales para siempre
  • Pago fraccionado flexible
  • Crédito gratuito de hasta 7 semanas
  • Sin cambiar de banco
  • Posibilidad de comprar online en páginas que no aceptan otros medios de pago
  • Sin comisiones por sacar dinero en efectivo en todo el mundo
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TARJETA SIN NECESIDAD DE CAMBIAR DE BANCO
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Guía para elegir la tarjeta de crédito sin cambiar de banco adecuada

¿No te convencen las condiciones de la tarjeta que tiene tu banco?

En este artículo podrás ver cómo puedes conseguir tarjetas de crédito sin cambiar de banco.

Una tarjeta de crédito, débito o prepago es un producto financiero que tiene una gran cantidad de utilidades al usuario, siempre y cuando se utilice de un modo responsable.

Estos productos son puestos a disposición del público por varios tipos de emisores (bancos, financieras, entidades comerciales, etc.). Las más conocidas y versátiles son las tarjetas bancarias y de entidades de crédito.

Este tipo de emisores, en la mayoría de las ocasiones suelen exigir una serie de vinculaciones para ser concedidas. Sin embargo, es posible conseguir tarjetas sin cambiar de banco.

Ya de por sí, podemos conseguir una tarjeta sin cambiar de banco acudiendo a un emisor extrabancario, como una superficie comercial. Sin embargo, este tipo de tarjetas de crédito tan sólo pueden ser utilizadas en los establecimientos del propio emisor, por lo que no se trata de productos con amplitud de posibilidades.

Por lo tanto, en este artículo, nos referimos principalmente a las tarjetas bancarias y de entidades financieras: ¿podemos conseguir este tipo de tarjetas sin cambiar de banco?

A continuación, te mostramos todo lo que necesitas saber sobre este tipo de producto financiero.

Tarjeta de crédito sin cambiar de banco

¿Qué son las tarjetas bancarias?

Las tarjetas bancarias son un instrumento financiero universal ideado para la operativa del día a día, es decir, gestionar nuestros pagos.

Se trata de un plástico que identifica al emisor y al titular, los cuales tienen un contrato para permitir a este último realizar transacciones financieras de un modo seguro. Dichas transacciones pueden ser a crédito o débito.

Las tarjetas son un instrumento financiero para gestionar nuestros pagos del día a día cómodamente y en condiciones de seguridad

De lo dicho en el párrafo anterior se desprende que existen, como mínimo, dos elementos personales en el contrato de emisión de tarjeta: el emisor y el titular.

Cuando nos referimos a tarjetas bancarias, damos por hecho que el emisor es una entidad de esta naturaleza. Esta entidad tiene un acuerdo con la marca que edita la tarjeta (Visa, Mastercard, etc.). La entidad emisora de una tarjeta puede ser la propia marca, pero en el caso de las tarjetas bancarias se establece un concierto para que sean los bancos los que actúen como emisor.

Por otro lado, tenemos al titular de la tarjeta. Se trata de aquella persona que suscribe el contrato con el emisor. Son las personas a cuyo nombre se expide la tarjeta y será únicamente quién pueda utilizarla para realizar transacciones financieras.

Las tarjetas son un producto personal e intransferible.

Las tarjetas sólo pueden ser utilizadas por el titular de las mismas

¿Y en qué se basa dicho contrato?

¿Cuáles son sus elementos reales y sus condiciones?

A pesar de que existe una gran diversidad de tarjetas bancarias, básicamente las podemos clasificar en tres tipos:

Las tarjetas prepago no requieren que exista una cuenta bancaria asociada, actúan a modo de monedero virtual, en el cual podemos recargar un saldo manualmente y después utilizarlo para realizar compras, pagos, etc.

Cuando el saldo se agota, será preciso recargar más. Pero la tarjeta no se encuentra asociada a ninguna cuenta corriente que le dé soporte.

Diferencias entre la tarjeta de crédito y tarjeta de débito

En el otro lado, tenemos las tarjetas de débito y las tarjetas de crédito, te mostramos las particularidades y diferencias existentes entre ellas para un mayor conocimiento del producto financiero que te propones contratar.

Tarjetas de débito

Las tarjetas de débito permiten realizar transacciones financieras, pero el importe de las mismas será cargado automáticamente en la cuenta bancaria asociada que actúa como elemento de tesorería y soporte.

Dicho de otro modo, precisa domiciliar las operaciones en una cuenta bancaria, y estos serán cargados de inmediato en el momento que se utilice la tarjeta de débito. Gracias a un complejo sistema de comunicaciones, las transacciones se producen en tiempo real desde nuestra cuenta al beneficiario del dinero.

La característica de las tarjetas de débito es que los cargos se producen en la cuenta bancaria asociada en tiempo real

Al hablar de transacciones financieras, nos referimos a operaciones corrientes, de varios tipos:

  • Compras en comercios (físicos o digitales).
  • Pagos.
  • Obtener dinero en efectivo de un cajero automático.

Si no existiera saldo suficiente en la cuenta que actúa como soporte, la operación financiera será denegada y no tendremos posibilidad de llevarla a cabo (por lo menos con esa tarjeta).

Tarjetas de crédito

Por otra parte, las tarjetas de crédito funcionan de un modo similar, sólo que, en lugar de cargar el importe de la transacción financiera en la cuenta bancaria asociada en tiempo real, se carga en una línea de crédito concedida al titular.

Una tarjeta de crédito, requiere que sea concedido dicho crédito al cliente: se trata línea de crédito instrumentada en una tarjeta de plástico.

Entendemos como crédito un contrato mediante el cual una entidad prestamista (en este caso bancaria) pone a disposición de un usuario un dinero, hasta un límite. El cliente puede hacer uso de esta cantidad y reponerla cuando llegue la fecha de liquidación (con posibilidad de fraccionamiento y aplazamiento). El importe dispuesto quedará reestablecido y volverá a estar a disposición del usuario.

Las tarjetas de crédito son líneas de crédito instrumentadas en este soporte. El titular puede utilizar la tarjeta para hacer pagos que se le cargarán en un momento posterior en el tiempo

Para conseguir un crédito, la entidad emisora realizará un estudio de la solvencia y capacidad de devolución. Posteriormente analizaremos las condiciones necesarias para que nos sea concedido.

¿Podemos conseguir tarjetas sin cambiar de banco?

Si observamos lo expuesto en cuanto a los tipos de tarjetas bancarias, podemos deducir que es posible conseguir tarjetas sin cambiar de banco siempre y cuando sean:

  • Tarjetas de crédito.
  • Tarjetas prepago.

¿Por qué se excluyen las tarjetas de débito?

Sencillamente porque durante su utilización interviene una cuenta bancaria de soporte y es operada en tiempo real. Por este motivo, la cuenta bancaria está directamente vinculada con la propia tarjeta de débito.

La tarjeta es un instrumento de dicha cuenta y el banco emisor de la misma es el propio que ofrece la cuenta bancaria.

Básicamente existen dos tipos de tarjetas sin cambiar de banco: tarjetas de crédito y tarjetas prepago

No es posible obtener una tarjeta de débito con un banco distinto a aquel dónde se encuentre vinculada la cuenta corriente.

Con tarjetas de crédito

Caso distinto sucede con las tarjetas de crédito. En este supuesto, los cargos se realizan en diferido, según sea la modalidad de pago el cargo será diferente, pero en ningún caso se produce en tiempo real. El usuario tiene la posibilidad de domiciliar dichos cargos en una cuenta bancaria de una entidad distinta a la emisora de la tarjeta de crédito.

Podemos conseguir tarjetas de crédito sin cambiar de banco si la entidad no nos obliga a contratar la cuenta bancaria asociada, manteniendo la que pudiéramos tener con otro banco. Para ello es preciso encontrar la oferta adecuada y, llegado el caso, comenzar una negociación con la entidad.

Podemos conseguir tarjetas sin cambiar de banco si la entidad emisora nos permite mantener la cuenta bancaria asociada que manteníamos

Con tarjetas prepago

En cuanto a las tarjetas prepago, suelen ser el instrumento menos problemático para adquirirlas sin necesidad de contratar una cuenta corriente o cualquier otro producto paralelo (obligándonos a cambiar de banco).

Este tipo de tarjetas no tienen un producto de tesorería y soporte asociado. Sencillamente se carga el saldo de las mismas de un modo manual, desde cualquier tipo de cuenta.

Las tarjetas prepago no tienen una cuenta asociada. Este hecho las convierte en un producto con posibilidad de ser utilizado sin cambiar de banco

Podemos comprobar que las tarjetas sin cambiar de banco no son productos financieros en sí mismos, no tienen ninguna característica que las haga únicas.

Simplemente son tarjetas de crédito o tarjetas prepago corrientes en las cuales la entidad financiera emisora no impone la obligación de contratar con ella el producto que les da soporte (ni cualquier otro), pudiendo domiciliar los cargos en otro banco que decidamos.

¿Cómo contratar tarjetas sin cambiar de banco?

Tarjetas de crédito sin cambiar de banco

Antes de lanzarnos a buscar las ofertas existentes en el mercado, es conveniente que cada usuario realice un análisis introspectivo de su situación financiera y los objetivos para este producto (en otras palabras:

¿Qué uso vamos a darle a la tarjeta?

¿Para qué la necesitamos exactamente?).

Analizar nuestro perfil de compra estaremos en disposición de buscar la oferta que mejor se adapte a nuestras necesidades.

Por ejemplo, cuando se trata de tarjetas de crédito, es conveniente tener establecido como mecanismo para el cargo de las cuotas el total a final de mes; esta modalidad nos evitará tener que pagar intereses por el dinero dispuesto a crédito.

En este caso, el usuario no tiene problema con contratar una tarjeta que ofrezca una gran de ventajas accesorias (seguros, descuentos, bajas o ninguna comisión, etc.) a cambio de tener unos intereses mayores, dado que no pagará intereses (o los pagará en muy contadas ocasiones que pueda aplazar alguna compra).

El primer paso de toda contratación bancaria es tener un conocimiento de nuestras necesidades y nuestro perfil financiero

En definitiva, el primer paso para contratar una tarjeta bancaria, ya sean tarjetas sin cambiar de banco o no, es tener un conocimiento preciso de nuestras necesidades.

¿Existen este tipo de ofertas?

Lo más sencillo para contratar una tarjeta de crédito es hacerlo en la propia entidad bancaria donde se es cliente, puesto que allí ya contamos con un historial, desarrollamos nuestra operativa financiera y tenemos otros productos contratados que se introducen en nuestra calificación general como cliente.

Pero supongamos que encontramos una oferta mejor en cuanto a tarjetas de crédito se refiere (basada en nuestras necesidades financieras y nuestro perfil, tal y como hemos expuesto anteriormente). Sin embargo, no tenemos intención de cambiar de banco sólo por conseguir este producto financiero.

También podría darse el caso de tener una tarjeta contratada con nuestro banco y tener intención de conseguir una segunda, con otra entidad y con otras condiciones.

Sea como fuere, deberemos ver la posibilidad de que efectivamente exista una oferta de una tarjeta que no imponga como requisito el abrir una cuenta corriente, domiciliar ingresos, etc. Es decir, que no exija cambiar de banco.

Las tarjetas sin cambiar de banco existen en el mercado, todo es cuestión de buscar las ofertas y establecer una comparación antes de lanzarnos a su contratación

Existen ofertas de este tipo en bancos y entidades financieras (más allá de las superficies comerciales). Cuando se trata de un banco, será más difícil, debido a que ellos mismos ofrecen el producto que le da soporte a la tarjeta.

Sin embargo, no resulta imposible si se conocen los elementos de la negociación y se cumplen sobradamente con los requisitos impuestos (todo esto te lo mostramos aquí).

Una de las grandes ventajas de este tipo de tarjetas es que su contratación puede producirse íntegramente vía online, puesto que no se tiene necesidad de establecer una relación con la entidad emisora, más allá del contrato de la propia tarjeta. Este tipo de contratación puede realizarse a distancia.

No obstante, debemos cerciorarnos que efectivamente las condiciones son más ventajosas que las que nos ofrece nuestro banco.

¿Qué requisitos debo cumplir?

Una tarjeta de prepago no requiere apenas condiciones, puesto que no representa riesgo alguno para la entidad emisora.

Sin embargo, la situación cambia sustancialmente cuando tratamos conseguir la aceptación de una tarjeta de crédito.

En este escenario, se presupone que el emisor nos concede una línea de crédito y, por lo tanto, deberá comprobar si efectivamente estamos en disposición de ser merecedores de la misma. Para ello analizará nuestra capacidad financiera.

Los requisitos no son distintos de aquellos impuestos cuando tratamos de suscribir cualquier producto que nos permita financiarnos (como un préstamo personal, por ejemplo).

A pesar de que cada entidad puede imponer los requisitos que estime oportunos (y que deberemos comprobar antes de su contratación), generalmente tendremos que cumplir con las siguientes premisas:

  • Tener plena capacidad de obrar que nos permita celebrar el contrato (ser mayor de edad y no encontrarse judicialmente incapacitado).
  • Ser residente en España.
  • Tener una cuenta corriente bancaria a nombre del titular (para vincular la tarjeta).
  • Contar con una fuente de ingresos estable (cuanto más elevada, mejor).
  • No tener deudas impagadas ni figurar en ficheros de morosidad (como ASNEF). Tener un buen historial crediticio y bancario.
  • A pesar de tener las deudas pagadas al día, estas no debieran superar el 35% de los ingresos que podamos percibir.

A la hora de contratar una tarjeta de crédito, es imprescindible atender a qué requisitos exactamente impone la entidad. Estas exigencias son las mejores armas de negociación que podamos tener, dado que, si la entidad reconoce que no asume un nivel elevado de riesgo debido a nuestra capacidad de devolución, estará más abierta a concedernos una tarjeta de crédito sin cambiar de banco.

Todos los usuarios de servicios financieros deben trabajar estos puntos y, observar cuál de ellos es en el que más incide la entidad.

Como norma general, los ingresos suelen ser el factor que más peso tiene para la aceptación de una tarjeta de crédito.

Proceso para solicitar una tarjeta sin cambiar de banco

Hay una gran cantidad de ofertas de tarjetas de crédito, no resultará difícil encontrar una acorde a nuestras necesidades.

En cuanto a aquellas tarjetas que no exigen cambiar de banco, el proceso de contratación suele realizarse a distancia, la vía telemática es uno de los mejores medios para solicitar este tipo de tarjetas.

Es preciso comparar entre las diferentes tarjetas que podamos encontrar, sus ofertas pueden variar en función de las políticas que llevan a cabo los diferentes emisores. En Credexia te ofrecemos toda la información que precisas de cara a valorar las diferentes ofertas de tarjetas sin cambiar de banco gracias a nuestras completas comparativas.

Una vez hayamos encontrado el producto más idóneo para nuestros fines financieros, el siguiente paso es contactar con el emisor. Si esta tarea se realiza por Internet, nos evitará desplazamientos, colas, esperas y molestias.

Las tarjetas sin cambiar de banco permiten la contratación a distancia. Internet representa el método más ágil y cómodo para tramitar la solicitud de estos productos financieros

Tramitar la solicitud

Una vez redirigidos a la página del emisor, el siguiente paso sería tramitar nuestra solicitud. Dicha solicitud requiere rellenar un formulario online con los datos necesarios para que la entidad emisora pueda comenzar a abrir el expediente y valorar la concesión del crédito.

Los datos del formulario de solicitud suelen ser:

Nombre y apellidos.

  • DNI
  • Dirección.
  • Teléfono.
  • Correo electrónico.
  • Situación laboral.
  • Profesión.
  • Ingresos mensuales.
  • Número de cuenta de domiciliación de las liquidaciones.
  • Préstamos que podamos tener activos.

En definitiva, la entidad necesita una serie de datos personales, de contacto, laborales y financieros para realizar su valoración inicial.

Preparar y enviar la documentación solicitada

Tras este primer trámite, será la entidad la que contacte con nosotros para solicitarnos una serie de documentos que acrediten la veracidad de la información suministrada, así como explicarnos cualquier aspecto inherente al proceso de contratación.

Sería conveniente que el usuario tuviese preparado a modo de dossier bancario toda la documentación relevante que cualquier entidad puede solicitar para aprobar una operación financiera. El tenerlos actualizados y listos demuestra seriedad y control de la situación, así como reduce el tiempo que pueda durar el proceso.

Los documentos más significativos que debe incorporar tu dossier bancario son:

  • DNI
  • Últimas nóminas cobradas, recibos de las pensiones y/o cualquier otro documento que justifique nuestra capacidad de ingresos.
  • Contrato de trabajo (para verificar la antigüedad y situación de estabilidad laboral).
  • Extracto bancario de los tres últimos meses.
  • Cuotas pagadas a la seguridad social (en caso de trabajadores autónomos).
  • Declaración de la renta.
  • Contratos de otros préstamos o créditos que podamos tener activos.

Una vez remitida la documentación solicitada (es probable que esta tarea pueda hacerse vía online, cargando los archivos desde su propia plataforma), la entidad realizará el estudio y nos dará una respuesta en cuanto a la concesión o denegación del crédito instrumentado en la tarjeta solicitada.

Al realizarse las acciones telemáticamente, los tiempos se reducen y puede ser cuestión de minutos el obtener una respuesta.

Una de las claves en toda negociación financiera: ten siempre preparada y actualizada la documentación general que suelen solicitar las entidades a modo de dossier.

A la espera de la contestación y remisión de nuestra tarjeta

Una vez la entidad emisora haya aprobado nuestra solicitud, recibiremos la correspondiente tarjeta por correo postal.

El proceso de contratación para las tarjetas sin cambiar de banco no es distinto a la contratación de una tarjeta de crédito ordinaria, salvando las particularidades en cuanto a requisitos impuestos por la entidad emisora.

¿Cuáles son las ventajas de las tarjetas sin cambiar de banco?

Contratar un producto financiero que no nos exija vinculación nos ofrece una serie de ventajas, comenzando por la flexibilidad que ganaremos para gestionar nuestras finanzas personales (no estamos atados a las condiciones de una entidad en exclusiva).

Son varias las ventajas de conseguir una tarjeta sin cambiar de banco:

  • El proceso de contratación es rápido, cómodo y sencillo. Los trámites se realizan por Internet.
  • Una tarjeta de crédito sin cambiar de banco es más fácil de cancelarse. No existe ningún tipo de vinculación con la entidad.
  • El hecho de no tener asociado con la nueva entidad emisora ningún producto financiero paralelo evita los costes relativos a las comisiones que puedan tener (que pueden ser bastantes).
  • Podemos obtener dos tarjetas diferentes, una con nuestro banco y otra, con unas condiciones diferentes, sin necesidad de vincularnos a la entidad emisora. Al contratar dos tarjetas, tendremos una gran versatilidad. Las condiciones son distintas y es posible aprovechar unas u otras, dependiendo de la situación (por ejemplo, interés más bajo para los aplazamientos, descuentos, seguros, etc.).
  • Si optamos por tener dos tipos de tarjetas (lo cual es recomendado), en los casos en que haya problemas con una de ellas (no aceptación, robo, extravío, etc.), siempre podremos utilizar la otra.

Existen ofertas de tarjetas sin cambiar de banco en las cuales las comisiones se reducen significativamente, e incluso se eliminan. Hablamos de tarjetas de crédito gratis. Todo es cuestión de buscar y comparar las diferentes ofertas.

¿Es adecuada para mí una tarjeta de crédito sin cambiar de banco?

¿Te has planteado la opción de adquirir una tarjeta de crédito?

A veces, estas pueden ser muy útiles, ya que se trata de un producto financiero que tiene muchas ventajas y es muy sencillo de contratar. Además, los intereses que se han de pagar por ella suelen ser asequibles por norma general.

Sin embargo, el hecho de que se trate de un producto muy demandado, también conlleva a que se estimule un gran mercado de oferta en el que podemos encontrar tantas opciones que a veces no sabemos con cual quedarnos.

Antes de elegir tu tarjeta de crédito debes obtener toda la información sobre el producto que estás contratado. El primer impulso es siempre acudir a tu banco de confianza, pero si este no te convence, existen muchas opciones de tarjetas de crédito sin cambiar de banco.

Antes de la contratación

Escoger entre todas las opciones de tarjetas de crédito sin cambiar de banco no es una tarea sencilla. Para ello has de tener en cuenta una serie de factores que te ayudarán a comparar y encontrar la mejor.

Conocer nuestro perfil

Antes de contratar ninguna tarjeta debemos conocer cuales son nuestras necesidades, pero sobre todo cuales son nuestras capacidades de solvencia económica.

Es muy importante ser conscientes de que una tarjeta de crédito es un pequeño endeudamiento y que el dinero que se utiliza se tiene que devolver.

Hábitos de compra

Es importante conocer nuestro comportamiento de consumo, ya que eso nos dirá si realmente necesitamos una tarjeta de crédito con la que podamos aplazar las compras o no.

En el caso de que queramos utilizar el pago total a final de mes, no hará falta que no fijemos en los tipos de interés. Sin embargo podemos fijarnos en las ventajas extra que ofrecen como descuentos en gasolineras, comercios etc.

Si por el contrario nos gusta aplazar los pagos de las compras en varios pagos, nos conviene vigilar los tipos de interés y elegir el más bajo.

Debemos de intentar no escoger la cuota mínima mensual ya que esto solo hará que se incrementen los costes y la cantidad de dinero que deberemos devolver.

He decidido solicitar una tarjeta sin cambiar de bano ¿ahora qué?

Actualmente conseguir una tarjeta de crédito sin cambiar de banco conlleva un trámite muy sencillo que no suele requerir demasiado tiempo ni papeleo.

Estas tarjetas las podemos contratar a través de entidades que se ofertan en plataformas online o en establecimientos físicos como grandes superficies comerciales.

El trámite para solicitar una tarjeta de crédito sin cambiar de banco conlleva los siguientes pasos:

  1. Elección: para escoger la tarjeta más adecuada, utiliza nuestro comparador, y una vez hayas seleccionado tu candidata, haz clic en el enlace para proceder a la contratación.
  2. Rellenar el formulario: por norma general en las plataformas online encontrarás un formulario descargable o en línea que deberás rellenar con tus datos personales, laborales, bancarios y financieros. Para que puedan estudiar tu viabilidad como futuro cliente.
  3. Enviar documentación: cuando la parte prestataria haya recibido nuestra solicitud se pondrá en contacto con nosotros, vía mail o telefónica. Será cuando se detalle la documentación que debemos aportar para finalizar el trámite.
  4. Esperar la respuesta: una vez enviada la documentación deberemos esperar la confirmación de la concesión. Al tratarse trámites online el cliente suele recibir la respuesta en pocos minutos.
  5. La tarjeta se recibirá en el domicilio indicado en el formulario mediante correo postal.

En resumen

Muchas veces puede que la tarjeta de crédito que nos ofrece nuestro banco no sea la mejor, o sus condiciones no se adapten a nuestras necesidades. Una de las opciones es buscar otras entidades bancarias y conocer los requisitos de sus tarjetas, pero por norma general te obligarán a abrir una cuenta bancaria y esto podría convertirse en un trámite pesado que no necesitas.

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Ante esta situación aparecen las tarjetas de crédito sin cambiar de banco, que son aquellas que no obligan al cliente a tener una cuenta en dicha entidad para poder solicitarla.

Además, ofrecen una serie de ventajas adicionales:

  1. Rápidez: los trámites de contratación son muy sencillos y ágiles. Por norma general suele tratarse de procesos online.
  2. Cancelación: el hecho de que no se disponga de ninguna cuenta bancaria ni exista ninguna relación más que la tarjeta de crédito, el proceso de cancelación también será mucho más sencillo.
  3. Sin comisiones: existen tarjetas de crédito gratis sin cambiar de banco que su principal ventaja es que el cliente se libra de pagar costes adicionales.
  4. Ventajas extra: este tipo de tarjetas de crédito online suelen estar sujetas a una serie de descuentos adicionales y a unos tipos de interés más bajos.

Cómo ves el mercado de las tarjetas de crédito sin cambiar de banco es complejo, pero si te informas adecuadamente y te detienes a comparar varias ofertas seguro que das con la más adecuada para ti.
Sin embargo, si aun con estos consejo no sabes por dónde empezar podemos ayudarte.

¿Te ha quedado alguna duda? En Credexia somos expertos en educación financiera. Contáctanos y te ayudaremos a resolver tus dudas para encontrar el producto más adecuado para ti.

Contamos con un equipo profesional experto en materia financiera que te ayudará a comparar todas las ofertas del mercado y elegir la que más se adecua a tu perfil.